Ramiro, Leonés y Maristes completan el cuadro de honor de las Series
A la segunda va la vencida. Ramiro de Maeztu logró su sueño de ser campeón de las Series tras vencer por 85-77 a un enorme Colegio Leonés en la finalísima colegial. Tras una primera parte igualada y pese al increíble partido de Martín (50 de valoración), Ramiro se escapó en el tercer cuarto a base de férrea defensa y acierto en el tiro exterior. Ante más de 1300 espectadores entregados, el poder interior de Santacruz y los triples del MVP Mauricio Fernández, decantaron la final para Ramiro. Maristes, que venció a Agustinos por 71-78 logró el honor de ser el tercer puesto final en el torneo
Espectacular jornada de Series la vivida en Madrid. En juego estaba el cuadro de honor del torneo y los encuentros no decepcionaron a nadie. En ellos, Ramiro de Maeztu consiguió quitarse la espina de 2007 y vencer en la final a Colegio Leonés y Maristes superó todas las adversidades para lograr un honroso definitivo tercer puesto.
Magariños se vistió de gala para recibir a los dos mejores equipos de las Series. Unas 1300 personas se encargaron de convertir al mítico pabellón madrileño en un escenario ideal para vivir el espectáculo de la final colegial. La grada, coloreada de azul y naranja por las respectivas aficiones de Ramiro y Leonés, imaginaba el bonito duelo y animaba con pasión en los prolegómenos del choque. El primer cuarto fue un buen regalo para un público que se entrega sin reservas. Un triple de D. Gismero le daba la primera ventaja a Ramiro pero los puntos de Domínguez pusieron por delante a los visitantes (5-8). En un cuarto frenético, en el que los ataques brillaban más que las defensas, ningún equipo conseguía amplias ventajas, por lo que la final estaba en un puño.
Santacruz y Martín protagonizaban un fantástico duelo en la zona y el primer cuarto finalizó con tablas (20-20). El segundo periodo continuó con esa tendencia, aunque una canasta con adicional de Herrero amenazó al cuadro leonés (30-26). Sin embargo, con un De Blas soberbio en la dirección de su equipo y un Ricardo Martín estelar, Colegio Leonés volvió a igualar el partido en el ecuador del segundo cuarto. El pívot visitante se lució en ambas zonas, aportando numerosos puntos y rebotes de oro para su equipo, demostrando ser uno de los mejores jugadores de todas las Series Colegiales. Sin embargo, la actuación del polivalente Martín no fue suficiente para que su equipo aguantara el arreón antes del descanso de Ramiro de Maeztu.
Los campeones de Gran Centro encontraron en Santacruz el remedio para la superioridad de Martín. El pívot ramireño cogió rebotes ofensivos a su antojo, convirtiendo en canasta muchos de ellos y cargando de faltas personales al juego interior rival. Mauricio Fernández, que el año pasado ya enamoró a todos en la final ante Badalonès, logró con una canasta final que los suyos se fueran con un colchón de siete puntos al descanso: 44-37.
En el intermedio Eduardo Portela entregó el premio al Espíritu Colegial a los representantes de Colegio Claret. Los minutos de reposo vinieron bien a ambos participantes, que continuaron con su recital en el tercer periodo. Martín seguía a lo suyo pero, con Leonés sólo cinco puntos arriba, Ramiro reaccionó. Apretó en defensa, haciendo hincapié en contener al pívot visitante. Además, comenzó a imprimirle aún más velocidad a su juego, avasallando a su rival a base de contraataques bien dirigidos por Heras, por lo que traspasaron por fin la barrera de los diez puntos de diferencia, con la que se llegó al término del cuarto (65-53).
En el periodo definitivo, un triple de Mauricio Fernández puso la máxima diferencia del choque (70-54) pero Colegio Leonés no bajó los brazos. Dieciséis puntos eran demasiados aunque para los campeones de Norte no hay imposibles que valgan. Su baloncesto ha sido uno de los más efectivos y sobrios de todas las Series, con un juego interior poderoso y capaz de tumbar al más fuerte. Martín (¡50 de valoración!) volvió a dar pinceladas de su visión de juego, dando asistencias que sus compañeros de equipo aprovecharon para hacer un 0-6 y ponerse a solo diez puntos aunque obstante, otro triple de Mauricio elevó la renta a 13 (73-60). No obstante, y pese a que quedaban pocos minutos para obrar el milagro, los vencedores en Norte siguieron creyendo en la remontada, pero erraban en cada ocasión que tenían para bajar de diez.
Por fin, tras una canasta de Martín –siempre Martín, Leonés se puso a 9 y, a continuación, Astorga se encargó de hacer posible su sueño colegial: 78-72. Sin embargo, el tiempo apremiaba y, a pesar de que Leonés tuvo la opción de reducir aún más su desventaja, Lucas Heras despertó del sueño a su rival tras anotar una valiosa canasta en el último minuto. Los tiros libres finales de Mauricio Fernández sólo sirvieron para despedir con una merecida ovación a uno de los héroes de la final y para dejar el marcador final en un 85-77 que refleja la apuesta por el básquet ofensivo de ambos equipos. Fernández se llevó el MVP de la final gracias a su excepcional último cuarto y, con el bocinazo final, Magariños estalló de júbilo, invadiendo la pista y aclamando a los merecidos campeones de las Series 2007/2008.
Poco antes, Maristes había celebrado en ese mismo parqué con júbilo su tercer puesto. El primer cuarto de la final de consolación comenzó con los dos equipos jugando posesiones muy rápidas, a veces precipitadas, pero siempre buscando el aro rival con ansia. En los minutos iniciales de partido, la fuerza del jugador Clements era la mayor baza del conjunto granadino, que pese a los ocho puntos seguidos del pívot andaluz, no conseguía dominar en el luminoso. Maristes tomó tras un triple cuatro puntos de ventaja, que mantuvo al final del primer periodo: 16-20.
El conjunto badalonés, que ya de por sí ha acudido a la cita final de Madrid con un banquillo corto, acusó la lesión de Farrés y vio cómo el segundo cuarto se niveló mucho (30-30, min. 16). Con una canasta de Pablo Fernández, Agustinos se puso arriba e incluso llegó a contar con cinco puntos de ventaja. Sin embargo, una espectacular jugada final de Sepúlveda dejó la diferencia en tres puntos a la llegada del descanso: 40-37.
Tras el intervalo, los andaluces amagaron con escaparse tras irse de siete, pero en ese momento la magia de Pablo Romero apareció. El jugador de Badalona es un verdadero espectáculo. Alto, ágil, coordinado, rápido y fiable en el tiro. Capaz de rebotear como el mejor o de hacer un “coast-to-coast” que deje sin habla a todo un pabellón, como el que consiguió para poner a su equipo a sólo dos puntos (49-47). Posteriormente, otra canasta suya consumó la remontada, permitiendo con sus puntos que el tercer cuarto concluyera con tablas: 55-55. ¿Quién lograría estar mejor en el periodo decisivo para así acabar como tercer mejor conjunto de las Series?
En el cuarto definitivo, Agustinos volvió a tomar la iniciativa. Aprovechó su mayor profundidad para jugar un básquet más físico e irse de siete puntos (63-56, min. 33). Sin embargo, Maristes aún tenía guardado un último cartucho. En estas Series han dado toda una demostración de dignidad y orgullo. Jugando si su máxima estrella Josep Franch y con problemas por sus pocos efectivos, los campeones de Mediterráneo no tiraron la toalla y, tras canasta y adicional de Puyadas, empataron el choque (70-70). Un tiro libre de Romero les hizo recuperar la ventaja, que ya no perderían en el resto del duelo.
El carrusel de tiros libres benefició al conjunto de Badalona, que aprovechó a la perfección los continuos fallos en ataque de su rival. Romero, que se despide de las Series con una soberbia actuación de 29 puntos y 15 rebotes, acabó siendo aclamado por las gradas de Magariños, que supieron reconocer el gran encuentro del pívot de Maristes. Suyo y del resto de sus compañeros es el mérito de haber acabado como tercer mejor equipo en el torneo, un logro que no está al alcance de cualquiera.