Maristes remonta y acaba tercero en las Series Colegiales ACB (71-78)
Maristes se irá de las Series con la cabeza bien alta tras superar por 71-78 a un combativo Agustinos en un choque lleno de alternativas. La final de consolación suponía la ocasión perfecta para poder irse con buen sabor de boca tras la decepción de cada conjunto en 'semis' y lo cierto es que ambos conjuntos brindaron un bonito espectáculo a los asistentes a Magariños. Pablo Romero, con 29 puntos y 15 rebotes, volvió a ser el mejor jugador del conjunto badalonés, que finaliza su participación en las Series como tercer mejor equipo del torneo
Una final de consolación es siempre un encuentro con una doble vertiente. Los participantes son equipos que juegan siempre tras una decepción, tras terminar su sueño en una competición. Pero, por otro lado, el tercer puesto final en cualquier competición de nivel es siempre un motivo de orgullo que acaba adquiriendo más valor si cabe con el tiempo. Quizá con la convicción de que, pese a no poder jugar la finalísima colegial, el choque sí tenía suficiente trascendencia, Maristes y Agustinos ofrecieron la mejor de sus caras y brindaron un gran encuentro a los asistentes al Magariños.
El primer cuarto comenzó con los dos equipos jugando posesiones muy rápidas, a veces precipitadas, pero siempre buscando el aro rival con ansia. En la primera parte hubo un problema con las equipaciones, ya que ambos equipos salieron con su uniforme azul. Ésto provocó que Maristes debiera jugar con la camiseta blanca de entrenamiento hasta el descanso, donde ambos colegios pudieron jugar con su ropa habitual. En los minutos iniciales de partido, la fuerza del jugador Clements era la mayor baza del conjunto granadino, que pese a los ocho puntos seguidos del pívot andaluz, no conseguía dominar en el luminoso. Maristes tomó tras un triple cuatro puntos de ventaja, que mantuvo al final del primer periodo: 16-20.
El conjunto badalonés, que ya de por sí ha acudido a la cita final de Madrid con un banquillo corto, acusó la lesión de Farrés y vio como el segundo cuarto se niveló mucho (30-30, min. 16). Con una canasta de Pablo Fernández, Agustinos se puso arriba e incluso llegó a contar con cinco puntos de ventaja. Sin embargo, una espectacular jugada final de Sepúlveda dejó la diferencia en tres puntos a la llegada del descanso: 40-37.
Tras el intervalo, los andaluces amagaron con escaparse tras irse de siete, pero en ese momento la magia de Pablo Romero apareció. El jugador de Badalona es un verdadero espectáculo. Alto, ágil, coordinado, rápido y fiable en el tiro. Capaz de rebotear como el mejor o de hacer un “coast-to-coast” que deje sin habla a todo un pabellón, como el que consiguió para poner a su equipo a sólo dos puntos (49-47). Posteriormente, otra canasta suya consumó la remontada, permitiendo con sus puntos que el tercer cuarto concluyera con tablas: 55-55. ¿Quién lograría estar mejor en el periodo decisivo para así acabar como tercer mejor conjunto de las Series?
En el cuarto definitivo, Agustinos volvió a tomar la iniciativa. Aprovechó su mayor profundidad para jugar un básquet más físico e irse de siete puntos (63-56, min. 33). Sin embargo, Maristes aún tenía guardado un último cartucho. En estas Series han dado toda una demostración de dignidad y orgullo. Jugando si su máxima estrella Josep Franch y con problemas por sus pocos efectivos, los campeones de Mediterráneo no tiraron la toalla y, tras canasta y adicional de Puyadas, empataron el choque (70-70). Un tiro libre de Romero les hizo recuperar la ventaja, que ya no perderían en el resto del duelo.
El carrusel de tiros libres benefició al conjunto de Badalona, que aprovechó a la perfección los continuos fallos en ataque de su rival. Romero, que se despide de las Series con una soberbia actuación de 29 puntos y 15 rebotes, acabó siendo aclamado por las gradas de Magariños, que supieron reconocer el gran encuentro del pívot de Maristes. Suyo y del resto de sus compañeros es el mérito de haber acabado como tercer mejor equipo en el torneo, un logro que no está al alcance de cualquiera.