Ramiro de Maeztu y Colegio Leonés, duelo en las alturas de las Series
Ramiro de Maeztu se ha convertido en el segundo finalista de las Series Colegiales ACB tras superar por 103-71 a Maristes Champagnat. En un choque soberbio marcado por la calidad ofensiva de los locales, los ramireños se escaparon tras el descanso ante el delirio de su público. Los más de 800 espectadores congregados en el Magariños disfrutaron de esta semifinal y de la disputada entre Colegio Leonés y Agustinos. En ella, el campeón de Norte impuso su físico y acabó superando por 55-71 a su rival en un choque que dominó de principio a fin
Ramiro de Maeztu y Maristes Champagnat se enfrentaban en un duelo con pronóstico incierto. Lo cierto es que se enfrentaban los representantes de las divisiones MMT Estudiantes y DKV Joventut, dos de los equipos que mejor cuidan sus canteras. Los participantes en la Gran Final Colegial no eran una excepción de la generación de jóvenes talentos que prometen dar mucho que hablar en el futuro en el mundo del básquet. Los prolegómenos no pudieron ser más alentadores. La grada estaba animadísima por los cánticos de la afición local, Ramiro de Maeztu se conjuró en la presentación para arrasar desde el principio e incluso se pudo disfrutar de una actuación de hip-hop.
El duelo entre madrileños y badaloneses resultó ser un derroche de intensidad y calidad desde el primer minuto. Ramiro tomó la iniciativa, pero Puyadas y Romero se unieron para ponerle las cosas muy difíciles a su rival (10-13, min. 5). No obstante, Víctor Herrero encontró la inspiración necesaria y no permitió que Maristes se escapara. El eléctrico ramireño lideró el parcial de 11-0 de los locales, que amenazaron con romper el choque como en la primera semifinal había hecho Colegio Leonés. Sin embargo, Maristes acortó la distancia a solo seis puntos al término del primer cuarto (23-17) y demostró que aún tenía mucho que decir.
En el segundo cuarto Ramiro de Maeztu volvió a amenazar con irse pero Maristes reservó para este periodo sus mejores minutos en todas las Series. Sin Josep Franch, su gran estrella, con un banquillo corto de sólo ocho efectivos y con casi toda la grada del Magariños chillando en cada posesión visitante, los de Badalona sumaron tres canastas para ponerse a uno (27-26, minuto 15). A continuación, un mate increíble de Pablo Romero completó la remontada, haciendo saltar de alegría a los aficionados badaloneses y al propio banquillo de Maristes.
Más tarde, una canasta de Castellá puso el miedo en el cuerpo a los ramireños (31-34) pero, justo en ese instante, D. Gismero se convirtió en el referente ofensivo que necesitaba Ramiro de Maeztu. Siete puntos consecutivos con su firma nivelaron por enésima vez la semifinal (38-37), aunque el arreón postrero de los campeones de Gran Centro provocaron que la diferencia al descanso fuese la misma que en el cuarto anterior, seis puntos: 43-37. Maristes se iba a vestuarios con la sensación de que a la gran labor realizada sólo le faltó un poco más de acierto (erró trece tiros libres en el primer periodo) para consumar la machada.
Después del tiempo de descanso y reflexión, que pasó pronto gracias a las actividades programadas por la organización, el tercer periodo se inició de forma idéntica a los anteriores, con mayor acierto de los estudiantiles: 47-39. Un triple del incombustible Pablo Romero acercó a Maristes, que aguantaba como podía, pero los de casa aprovecharon su plantilla más compensada para superar la barrera de los diez puntos: 60-48. En este periodo, los locales estuvieron inspiradísimos, convirtiendo en canasta prácticamente cada una de sus posesiones y marcando un ritmo de juego que parecía imposible de seguir por Maristes.
Los puntos de Herrero, el poderío interior de Santacruz y la regularidad de Fernández dejaron cuesta arriba la semifinal para los de Badalona. Además, la efectiva zona ramireña y los veloces contraataques dirigidos por D. García fueron responsables de que la diferencia aumentase de forma exponencial. Una canasta de Hernández situaba la ventaja en 25 puntos y, en ese momento, la euforia se desbordó. Sin ningún tipo de moderación, la plantilla de Ramiro comenzó a saborear el triunfo al término del tercer cuarto (79-55) con sus seguidores.
Con todo ya decidido, el partido tenía poco más que ofrecer. Romero y Castellá eran los únicos que seguían viendo aro pero, con la derrota ya asumida, los jugadores de Maristes comenzaron a hacer la guerra por su cuenta, perdiendo así cualquier opción de maquillar el resultado. Los continuos fallos en los tiros libres por parte de Maristes, la asfixiante defensa local y un ambiente de auténtico lujo fueron las notas más destacadas del último tramo de un duelo que le otorgó a Ramiro el ansiado pasaporte para la final colegial por un resultado de 103-71, algo engañoso a tenor de lo visto en los dos primeros tercios del encuentro.
La semifinal anterior estuvo también a la altura. Es difícil, muy difícil, no darlo todo cuando hay tanto en juego y cuando tus aficionados te aclaman desde las gradas. Por ello, motivados por el ambiente que ambas aficiones crearon, Colegio Leonés y Agustinos brindaron un primer cuarto espectacular. El conjunto de León tomó la iniciativa desde el primer minuto, basándose en un elevado ritmo de juego que desarboló a Agustinos. No obstante, los primeros minutos estuvieron bastante nivelados.
Tras un inicio frenético en el que los fallos brillaron por su ausencia, el campeón de Norte aprovechó para escaparse tímidamente en el luminoso: 7-11. Agustinos no quería quedarse sin opciones desde tan pronto y logró ponerse a dos (13-15) pero la dirección de De Blas y un majestuoso alley-hoop finalizado por Martín propiciaron que Leonés consiguiera su máxima diferencia al término del primer cuarto: 14-23.
En esos instantes, el duelo no sólo estaba en la cancha. Las aficiones de Agustinos y Leonés rivalizaban en las gradas a ver cuál era la que más animaba a los suyos. La batalla entre los de azul y los de naranja fue fantástica, con el básquet como principal beneficiado por el bonito ambiente que se creó en Magariños. En esas condiciones se inició el segundo cuarto. Colegio Leonés salió mucho más entonado, dispuesto a superar la barrera psicológica de los diez puntos y de encarrilar su pase a la final. Los minutos de Martín fueron excepcionales. No sólo por sus puntos y rebotes, sino por su intensidad, su capacidad de intimidación y la garra con la que contagió a sus compañeros y a su propio público. La buena defensa de los leoneses provocó que los andaluces sólo anotaran una canasta en seis minutos (16-31). Pero la sequía anotadora no fue el único problema de Agustinos, ya que su adversario dominó sobradamente en el rebote ofensivo, lo que les permitía tener numerosas opciones de anotar en cada posesión, llegándose al descanso con un contundente 20-35.
Tras el intervalo, el guión no cambió. El cuadro de la Alhambra tardó cuatro minutos en anotar (20-39), por lo que comenzó a pensar más en maquillar el resultado que en una hipotética remontada. Sin embargo, una efectiva presión a toda cancha y los puntos de Alfonso Ramos hicieron pensar en el milagro. Ramos se echó al equipo a sus espalda y, con sus canastas de todos los colores (acabó con 19 puntos), consiguió poner a once a los suyos (34-45) y dejar abierta la semifinal. En esos momentos, la fiel afición de Granada creyó con más fe que nunca en la victoria de su equipo al grito de “Sí se puede” pero la posterior reacción de Leonés les cortó la emoción de raíz.
Y es que Colegio Leonés ha luchado mucho para llegar a la final de las Series y no se iba a derrumbar al primer contratiempo. Diego Domínguez, soberbio en todas las facetas de juego, sumó puntos con facilidad y estiró nuevamente hasta los 17 la diferencia de su equipo a la finalización del tercer periodo: 37-54. El último cuarto fue el menos intenso de los disputados. El intercambio de canastas entre los dos equipos no hacía variar las diferencias existentes, por lo que la sensación era que el choque estaba más que decidido. Los fallos en los tiros libres de Agustinos y los rebotes en ataque de Colegio Leonés propiciaron que los de Norte superaran el colchón de la veintena: 43-66.
No obstante, Agustinos, pese a que su sueño de llegar a la final era inalcanzable en esos minutos, luchó hasta el último segundo para caer con dignidad. Los granadinos apretaron en defensa y consiguieron un 9-0 a base de casta y orgullo que maquilló el resultado final hasta el definitivo 55-71. Por tanto, Colegio Leonés tratará de rendir al mismo nivel en la finalísima ante el vencedor del Ramiro-Maristes y, por su parte, Agustinos luchará por el tercer puesto en la final de consolación.