Maristes vence en Mediterráneo tras 45 minutos inolvidables
La final de la Conferencia Mediterráneo fue extraordinaria. Se imaginaba un espectáculo alto pero la realidad superó la previsión más optimista. Estuvieron presentes un speaker, cheerleaders, personalidades importantes, las cámaras de Televisión Española y un público excepcional que abarrotó las gradas. Más de mil quinientas personas disfrutaron con el espectáculo de la final, que comenzó en las presentaciones y que se cerró con la foto de los campeones de conferencia celebrando su título. En definitiva, una jornada memorable para Maristes, para Mediterráneo y para las Series Colegiales ACB
¡Menuda final la vivida en Badalona! Maristes Champagnat y Escola Joviat habían demostrado a lo largo del torneo que eran dos conjuntos capaces de hacer disfrutar a los aficionados y eso hicieron durante los 45 intensos minutos que duró el choque. La expectación era máxima. Horas antes del encuentro los directores de ambos colegios, Xavier García (Maristes) y Jordi Vilaseca (Joviat) compartieron mesa, acompañados por Xavier Padrós, consejero del DKV Joventut. Más tarde y justo antes de comenzar el choque, se les unieron Josep Vives (presidente del Ricoh Manresa), Albert Tomás (Regidor de Deportes en Badalona) y el teniente de alcalde de la localidad badalonesa, Ferrán Falco. Nadie quería perderse el gran evento.
Tampoco faltaron los aficionados, que se congregaron en masa. Más de mil quinientas almas alentaron a su equipo, hicieron ruido, pusieron color a las gradas y demostraron que en las Series Colegiales, el espectáculo no es exclusivo de las canchas. La final, además, tenía el aliciente de ver qué equipo se clasificaba para la Gran Final Colegial, destinada a los cuatro colegios más grandes de España.
Por tanto ambos conjuntos salieron con motivación y ganas de darlo todo. El que mejor arranque tuvo fue el conjunto visitante, que con un planteamiento impecable empezó mandando en el marcador. El entrenador de Joviat, Esteve Caballol, tenía claro cómo frenar a Maristes y a su estrella Josep Franch y gracias a su acertado planteamiento, puso a los locales contra las cuerdas.
Lanzados por su infranqueable telaraña defensiva, los manresanos acabaron el choque con nueve puntos de ventaja, y lograron administrar al descanso a la maestría el colchón de puntos adquirido (21-29). Tras el descanso, Joviat no bajó el pistón y logró escaparse por doce puntos pero, en el ecuador del tercer cuarto, el choque cambió de rumbo. La fuerte presión a toda pista de Maristes y varias pérdidas de balón de Joviat provocaron que el encuentro se igualase, hasta el punto de que los locales lograron ponerse por encima al final del periodo: 36-35.
El último cuarto fue indescriptible. Ambos colegios sacaron a relucir todo su potencial, aunque fue Maristes el que se acercó a la victoria gracias a su acierto en ataque. Tras ponerse con ocho puntos de diferencia a su favor, los badaloneses veían muy cerca la victoria pero Joviat mantuvo la calma y la fe que le había conducido hasta esa final. Los manresanos, en sólo dos minutos y medio lograron neutralizar la desventaja e igualaron el partido a 60. Incluso dispusieron de una última posesión para evitar la prórroga pero el lanzamiento final, después de botar tres veces en el aro, no quiso entrar.
En la prórroga los locales, tal vez con la moral alta tras ver cómo aún seguían con vida tras la intriga del último tiro errado por su rival, estuvieron más inspirados en ataque. El encuentro continuó presidido por la emoción y por la igualdad, aunque fue Maristes el que, gracias a su calma en los momentos decisivos, se llevó la victoria. Momento de celebraciones, de fiesta en los vestuarios, de fotos para el recuerdo y de ilusiones respecto a la próxima Gran Final Colegial. Pero también momento para honrar a un fantástico conjunto de Joviat y para descubrir que, independientemente del vencedor final, las Series desde este viernes son mucho más grandes. La deportividad entre aficiones y colegios, el buen ambiente y el excelente juego mostrado tienen la culpa de ello.