Sant Gervasi cae engrandeciendo las Series en una gran final colegial
Vedruna venció la final de Mediterráneo ante Sant Gervasi (50-76) en un partido grande. No tanto por su emoción, ya que el choque se decidió pronto, sino por lo visto dentro y fuera de la cancha. Mereció la pena ver el empuje de las chicas de Sant Gervasi, que lo dieron todo sobre la pista. Los valientes intentos de remontada del entrenador local, el impresionante ambiente conseguido gracias a 600 espectadores volcados con las Series, la calidad de las jugadoras de Vedruna o la emoción por lo que había en juego. Ingredientes no faltaron para conseguir que el espectáculo fuese inolvidable
La expectación para la final femenina de Mediterráneo entre Escola Sant Gervasi y Escola Vedruna era enorme. Por parte del cuadro local, las jugadoras del colegio habían hecho una gran promoción del partido durante toda la semana. Además, los dirigentes del colegio estaban por la labor. Y es que nadie se quería perder un encuentro tan prometedor. El interés llegó hasta tal extremo que, veinte minutos antes de que el árbitro echase el balón al aire, no cabía un alfiler en el pabellón. Seiscientos aficionados dispuestos a animar en todo momento a su equipo abarrotaban las gradas. La gente que se quedó fuera, que no fue poca, siguió las evoluciones del choque a través de las mismas ventanas exteriores del pabellón. Increíble.
Por otro lado, los fieles aficionados quisieron involucrarse aún más en la finalísima y, muchos de ellos (pequeños y no tan pequeños), se pintaron la cara con los colores del colegio. Además, el pabellón estaba vestido con la imagen de las Series, hubo tambores, panderetas, trompetas, cámara de TV (La televisión de Mollet no quiso perdérselo) e incluso, los alumnos de bachiller, montaron un bar para la ocasión. Nunca se había visto semejante ambiente en ese pabellón.
Pero, más allá de la fiesta en las gradas, el encuentro también regaló momentos espectaculares. Las campeonas de las divisiones AXA FC Barcelona y Akasvayu Girona estaban dispuestas a conseguir vencer también en Mediterráneo y desde el inicio la lucha fue muy intensa. En los primeros minutos, el conjunto visitante salió mejor y logró una ventaja de seis puntos al final del cuarto (11-17), que si bien no era decisiva, sí que le permitía tomar el rumbo del encuentro.
Claro que en un partido tan disputado nadie imaginaba lo que iba a ocurrir en el siguiente periodo. Las gerundenses se salieron literalmente, estuvieron pletóricas y, con un baloncesto excepcional y arrollador, rompieron el choque. Canasta tras canasta, Vedruna llegó a los 28 puntos en este segundo cuarto y, pese a que su rival no estaba mal en ataque, la diferencia se amplió hasta los 19 puntos (26-45) al descanso. Una de las responsables del gran cuarto de las visitantes fue la estrella Marta Xargay, internacional sub 18, mejor jugadora del último Campeonato de España Junior y alma de un equipo que aspira a lo más alto. Sus 23 puntos en todo el choque dinamitaron las opciones locales.
Tras el descanso, el aliento del fervoroso público no pudo hacer que las locales remontaran. El choque, a partir de ese momento, volvió a la dinámica inicial. Aquella en la que Vedruna va poco a poco aumentando su diferencia por su mayor calidad y en la que Escola Sant Gervasi lucha hasta la extenuación por una derrota digna. Tras ponerse 24 abajo tras el tercer cuarto (38-62), las campeonas de Barcelona no bajaron los brazos, logrando mantener el tipo en los últimos minutos, para acabar cayendo con orgullo por 50-76. Vedruna, tras dominar en su división y en Mediterráneo, ve cada vez más cerca el título nacional. Desde luego, por lo demostrado, no es ninguna utopía. Al contrario.
Escola Sant Gervasi, por su parte, se queda a las puertas de la Gran Final Colegial pero puede irse con la cabeza bien alta. Por su esfuerzo realizado, por dominar en Barcelona y, especialmente, por lograr esa mágica comunión con su público que convirtió la final femenina de Mediterráneo en uno de los encuentros más emotivos y animados de la historia de las Series Colegiales.