Escola Vedruna, campeón por partida doble en la división Akasvayu Girona
Escola Vedruna se ha apuntado a la la lista de honor de aquellos colegios capaces de conseguir en un mismo año el título masculino y femenino de división. En las finales de Girona, los colegiales de Vedruna consiguieron la machada del doblete, tras superar al Maristes femenino y al Sobrequés masculino respectivamente. Las gradas, repletas por más de 350 espectadores, dieron color y ambiente a unas finales en laa que se vieron mates, jugadas de bella factura, sueños cumplidos y pasiones desatadas. ¿Qué mejor forma de cerrar una fase de división?
El encuentro entre Vedruna y Maristes abría la intensa jornada de finales en la división gerundense. Las gradas estaban animadas, con más de 350 aficionados con ganas de básquet. Muchos de ellos muy jóvenes, lo que demuestra que el futuro de esta competición está más que asegurado. Lo cierto es que los finalistas femeninos ofrecieron un encuentro con más emoción, casta y entrega que buen juego. Y menos aún, puntos.
Como si se tratase de un guión ya escrito que después se repetiría en la final masculina, el primer cuarto marcó el devenir de la final. Vedruna comenzó con más intensidad y estuvo más entonado en los primeros minutos, factor que aprovechó para escaparse en el luminoso. Su contrincante no pudo anotar una sola canasta en el primer cuarto y se tuvo que conformar con un tiro libre que le era insuficiente para evitar la escapada de su rival (9-1).
A partir de ahí, el encuentro tomó otro cariz. El choque se igualó más y el juego se hizo aún más espeso por parte de ambos conjuntos, lo que beneficiaba a Vedruna, que tenía un colchón de ocho puntos que pudo mantener al descanso (12-4). Tras el mismo, Frigole intentó tomar el mando de Maristes y conducir a su equipo hasta la remontada. Pero no pudo culminar su objetivo por los buenos minutos de Martorano –máxima anotadora de Vedruna- y por la gran defensa de su rival. El 18-8 con el que se llegaba a los últimos minutos era una diferencia más grande de lo que parecía. Para remontar el partido, Maristes debía anotar en el último cuarto más puntos que en los tres anteriores juntos y, además, defender casi a la perfección para tener opciones de victoria.
La ecuación se presumía difícil y finalmente se tornó imposible: Escola Vedruna, sin grandes alardes y con una línea de regularidad y de sobriedad que puede poner en apuros a más de un equipo en la fase final de la Conferencia Mediterráneo, se acabó llevando la victoria a casa por un marcador bajo (23-11), pero suficiente para poder saborear la gloria del título de Girona.
Tras la alegría de las campeonas, era el turno de la final masculina, que se presumía más igualada de lo que finalmente. IES Santiago Sobrequés i Vidal venía de superar a Maristes en semifinal tras un gran encuentro y Vedruna sabía que tendría que dar el máximo para superar la férrea defensa de su rival y así conseguir el doblete para el colegio. Lo que nadie esperaba es que el choque se decidiera tan pronto.
Escola Vedruna salió con mucha más concentración desde el inicio del partido, por lo que empezó a tener las primeras diferencias significativas. Sobrequés no sólo era incapaz de frenar el potencial ofensivo de su oponente, sino que además no veía aro con facilidad. Y en baloncesto, sin anotar es imposible ganar. Con sólo dos puntos en el primer cuarto, a los chicos de Sobrequés les hubiera hecho falta una grandísima defensa, como la exhibida en cuartos ante Narcís Xifra i Masmitjà, para tener opciones de seguir en el partido. Pero no fue el caso.
Vedruna anotaba canastas de todos los colores, con un Vila (22 puntos al final del choque), en estado de gracia y la final comenzaba a tener un claro color. El segundo cuarto no hizo más que confirmar esa sensación de que la final estaba sentenciada antes de lo imaginado. El guión fue similar. Pese a que Vedruna anotó con algo menos de soltura, Sobrequés era incapaz de anotar puntos y la diferencia en el choque se acabó disparando hasta los veinticuatros puntos al descanso: 28-4.
Tras el intervalo, Sobrequés por fin encontró su juego. Anotaba con más comodidad, jugaba con más valentía y menos complejos en ataque y conseguía, al menos, que la diferencia no fuese escandalosa. Incluso se permitió el lujo de ganar, aunque fuera por un punto, el tercer parcial: 15-16. Pero en esos minutos el encuentro ya estaba decidido y ni los puntos de Durán ni las intentonas de Sobrequés podían inquietar el reinado de Vedruna, que con su victoria final por 60-32 consiguió el título de división y el billete directo a las finales de Mediterráneo, donde espera mostrar buena imagen. Día grande para Escola Vedruna, doblete histórico para los anales del colegio.