Tras un año de espera, nuevo doblete para el Ramiro
El colegio de Asefa Estudiantes sí pudo esta vez alzar el doblete que se le negó en 2009. Victoria apurada en chicos y bastante más clara en chicas
Hubo un momento, bien entrada la tarde en Legamar, en el que sobrevolaron fantasmas de otros tiempos.
Hace trece meses, el Ramiro de Maeztu perdía ante su público la final de Gran Centro. Fue algo dramático para ellos, porque se produjo en casa, en la última décima.
El Santamarca, verdugo de entonces, no estaba este viernes sobre el parquet. Sin embargo, la amenaza de un nuevo éxito que se escapaba venía otra vez de la división Real Madrid.
San Viator estuvo a punto de acabar con los ánimos del Ramiro. Una segunda derrota consecutiva en la disputa del título de Centro podría haber sido mucho para uno de los históricos de las Series.
Porque tal y como se desarrolló el triangular, el último partido era el que iba a decidir todo.
San Viator y Ramiro de Maeztu se presentaron sobre la cancha con sendas victorias ante el Legamar. Más amplia la de los ramireños, lo que les permitiría llevarse el Estandarte en caso de empate.
Permítanme antes de nada una mención especial para el Legamar. Acogió de manera excelente un triangular en el que nadie le señalaba como candidato. Deportivamente nunca lo fue y, muy inferior a sus dos rivales, el representante de Ayuda en Acción Fuenlabrada al menos puede afirmar que sucumbió con la cabeza alta. Quien hace todo lo que puede no está obligado a más.
Así las cosas, un vez que tanto Ramiro como San Viator usaron al Legamar como piedra de toque, el duelo decisivo planeaba como un cierre perfecto a la tarde.
San Viator cierra estas Series habiendo estado muy cerca de la gloria. Durante el tercer cuarto llegaron a ir 6 arriba (28-34 y 30-36). Por entonces andaba obcecado el Ramiro en basar su productividad en los aciertos desde el triple. No encontraban, o no buscaban, otra vía de ataque los azules, para desesperación de su cuerpo técnico.
Y la verdad es que la cosa del tiro exterior, en esos momentos, no marchaba tan bien como hubiesen deseado los del Ramiro. Aún y todo, la calidad se empezó a imponer.
Con un triple, que obviamente acabó llegando, y un buen ajuste en defensa, Ramiro afrontó el último cuarto vivo. Muy vivo. Respiraba cerca del San Viator, que no se achicó y siguió buscando entrar en la historia con un buen juego exterior.
Pero los Alba, Javier Rodríguez, Pedone y compañía se encargaron de enseñarles la dura realidad a los de amarillo. Cinco puntos seguidos cambiaron el signo del duelo. Ramiro se ponía por delante, para siempre.
Entonces, como remate, apareció Javier Rodríguez. El hermano de Sergio, el de los Knicks, recordó mucho al “Chacho” en un pase de espaldas maravilloso. Era la primera parte y salvo eso, el partido del dorsal número 10 del Maeztu estaba siendo discreto.
Sin embargo, tuvo su minuto. Esencial en el triunfo fue su robo de balón y canasta posterior (44-41). A partir de ahí, cargó las pilas de la confianza y todo ataque fructífero pasó por sus manos.
Dos jugadas consecutivas culminadas con éxito, en la sociedad vital que formó con Pedone en estos últimos suspiros del partido, más un triple lapidario (51-45), terminaron por ahuyentar los miedos a derrotas pasadas, pero recientes.
El Ramiro regresa a su lugar de siempre, el escenario donde mejor se desenvuelve, el del éxito.
Tenía ganas de alzar este Estandarte. Supone mucho más que otro título que sumar al amplio palmarés del colegio.
El triunfo en Centro señala al Ramiro como candidato a todo, a pesar del miedo que pasaron, a pesar de los futuros rivales. Ya fueron campeones nacionales en 2008. Saben de lo que va el asunto.
El femenino también triunfa
Que no se lo tomen a mal sus rivales. Las chicas del Ramiro, escasa ayer su rotación con sólo 6 jugadoras, sonreían una y otra vez durante los partidos porque disfrutan con lo que hacen. El sábado en Arroyomolinos, frente a rivales netamente inferiores, dejaron claro que hasta que no se llegue a la Gran Final, no tienen realmente un enemigo que las castigue.
Se pasearon por Centro, por el triangular, con una demostración de juego e intensidad que sirve como aviso a sus rivales. Son capaces de todo las actuales campeonas de las Series. Nada de cansarse de ganar títulos. Nadie se cansa de triunfar.
Sumó el Ramiro otro Estandarte de Conferencia y lo hizo sin apenas ir abajo en el marcador durante toda la tarde. Dos partidos, dos victorias relativamente fáciles.
En el primer asalto, el que abría la tarde, el campeón de Ayuda en Acción Fuenlabrada no pudo hacer nada para frenar el vendaval que se le venía encima. Lucharon las de verde sí, con su capitana Paula Ruiz al frente. Ella es la mejor jugadora del Nile, la que “manda” y lo demostró con unas muy buenas prestaciones (14 puntos en total).
Pronto rompieron el choque las de E. Hernández (31-9 al descanso) y eso que el Ramiro jugó con un quinteto fijo durante todo su enfrentamiento con el Nile y sólo introdujo un cambio en el partido decisivo ante el Montessori. No les hizo falta más, tampoco lo tenían. Seis jugadoras, suficientes para volver a conquistar Madrid.
Con Sarah Rodríguez (maravilloso juego de espaldas), Sandra Pérez y Esther Molinero como estiletes, Ramiro se fue a descansar sabiendo que muy difícil tenían que ponérsele las cosas para no triunfar.
Así, Montessori hizo sus deberes. Debutó en Centro con una victoria sobre Nile (30-9) y se enchufó con ello para el partido decisivo, donde se disputaría el Estandarte.
En el choque decisivo, quizá Ramiro tuvo miedo. Aunque fuera poco, el mérito del Montessori es muy notable. Las campeonas de Real Madrid fueron por delante durante el comienzo del primer cuarto (5-6). Sin embargo, la máquina del Ramiro, perfilando el final de los primeros 6 minutos, empezó a carburar. Dos robos más canasta para poner un 13-8 del que Montessori no supo, o no pudo, reestablecerse.
Dañinas desde el triple, las ramireñas empezaron a soltarse, a divertirse, a disfrutar con lo que hacían. La ventaja crecía y crecía y aunque la pívot de las amarillas, la número 13 Laura Calvo, trabajaba muy bien en la pintura por momentos, la desventaja había crecido ya tanto que era insalvable. El Ramiro no aflojó ni un momento (82-28 definitivo).
Las campeonas de las Series en 2009 amarraban el Estandarte, conscientes de la suerte que tienen por ser así de buenas. No obstante, les queda mucho que recorrer para revalidar el título nacional. Las rivales que se va a encontrar en la Gran Final presentarán más dificultades. Ahí se verá la capacidad de sufrimiento de un equipo que tiene muy buena pinta. De momento.